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Live! Arcade Fire en Argentina

Publicado el 07/04/2014 | por Vidal D.

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El Lollapalooza curepa fue algo así [Parte I]

Hace 500 años y pico, los europeos pusieron a la moda colonizar países sudamericanos. Esta tradición la está continuando Perry Farrell que con su franquicia festivalera del Lollapalooza se convirtió en el primer adelantado del Río de la Plata en traer camionadas de artistas que nunca pensamos verlos en vivo, de seguido uno detrás de otro.

Después de haber asistido el año pasado a “El Festival Más Grande de la Historia” que no fue el festival más grande de la historia, sino literalmente las sobras de los Lollas que se llevaron a cabo en Chile y Brasil, me juré a mi mismo asistir al de Chile este año. Al de Brasil ni se me pasó ir por el tema del idioma y mulatos andando sueltos sin desodorante y mia eguinha pocoto, pocoto pocoto pocoto, mia eguinha POCOTO! (8). Pero se confirmó el de Argentina, por suerte, donde la economía se está yendo al carajo de a poquito y nos salen baratas un par de cuestiones.

La cita fue el 1 y 2 de abril en el Hipódromo de San Isidro, locación bastante alejada de todas las cosas con las que los mongoturistas se quitan foto si o si al venir a Buenos Aires. Con cuatro escenarios funcionando en simultáneo desde el mediodía hasta la medianoche durante 2 días, era por muy lejos el festival más grande al que fui alguna vez.

Ya estuvimos con un grupo de amigos un poco después de las 10AM formando una fila de no menos de 50 personas antes que nosotros para entrar al predio del hipódromo, lo que nos pareció raro ya que la expectativa del festival era demasiado grande y que haya sido un día laboral para que haya tanta poca gente no me parecía una excusa válida… y tenía razón, una hora después de estar allí como unos giles, nos indican donde estaba “la verdadera fila” que era al otro costado, y ahí si se divisaban fácil unas 1000 personas queriendo entrar.

Portugal. The Man

Ok, después de un par de horas entramos y después de dar unas vueltas nos ubicamos al escenario alternativo donde se iban a presentar nuestros primeros gallos, los Portugal. The Man que vienen de sacar su discazo, Evil Friends. Pero antes de ellos bancamos a una banda rapai llamada Naçao Zumbi que era como un Rage Against the Machine de la favela.

Se bajan los negros y ya era hora de Portugal que debían haber arrancado a las 14hs. pero unos problemas técnicos gravísimos les comieron como media hora de show, era tan denso el panorama que los mismos músicos subieron a probar sus instrumentos a la hora donde ya deberían estar tocando. Uno cerca nuestro gritaba “Dale maestro, tocate algo que sha empieza el Mundial”.

En el vídeo se escucha que los micrófonos andaban para el orto

Fue lamentable cómo empezaron con “Purple Yellow Red and Blue” sin haber solucionado el tema de sus micrófonos, eran inaudibles las voces de John y Zachary, medalla de oro para este último que a pesar del terrible papelón no decayó nunca su sonrisa. Si bien para el tercer tema ya tenían un óptimo sonido, se tocaron apenas nueve temas. Nos dio pena y rabia, ojalá quieran volver alguna vez y tengan un poco más de suerte con sus equipos. Se merecen su reivindicación en el país de los choripanes.

El festival en nuestro caso arrancó con el pie izquierdo más aún al enterarnos que no se podía meter comida y adentro los sanguches oscilaban los 25 mil guaraníes, aparte que en la mayor parte de ese primer día sólo se vendían remeras del evento y no de las bandas que tocaban allí. Perry estaba decidido a quitarnos toda nuestra plata.

Flume

Y hablando de Perry, el siguiente acto al que fuimos fue en el denominado Perry’s Stage. Hacete una idea: 15:45hs. con el sol en todo su resplandor por nuestras caras (todavía se sigue regenerando mi piel de las quemaduras) fuimos a ver el set de una de las últimas revelaciones de la electrónica, el australiano de 22 años, Flume.

Este nene tuvo la difícil tarea de hacer bailar a aproximadamente 500 personas. El resto fue a ver a Cage the Elephant y al otro pibe, Jake Bugg, la snobeamos fuertísimo en plena tarde de martes, esa hora en la que tu mamá de chico te prohibía salir afuera para que no te agarre insolación.

Flume en Argentina

Foto de Majo Ruíz

Encima que su DJ set empezó tímido con música chill, tomándose su tiempo para reventar a todos los asistentes con sus joyitas remezcladas como “Holdin’ On” y “On Top”, incluyó además un remix de “Tennis Court” de su compatriota Lorde quien veríamos más tarde y también su reversión de “You & Me” de Disclosure, ese dúo de hijos de puta que sólo en el Lolla de Brasil confirmaron presencia. Se hacen los 1500’i ahora que están en su mejor momento, comprensible.

Julian Casablancas

Para las 5 de la tarde, las masas se dirigían a un solo epicentro como si los genitales de este cantante fueran un campo de magnetismo, de hecho que desde el mediodía, algunas minitahs ya se asentaron frente al Mainstage 1 que iba a tener como anfitrión a Julian Casablancas, ni más ni menos que el líder de The Strokes.

Admito que me cae bien el tipo y su carrera solista, a mi parecer, anda mejor encaminada que la de su banda. Junto con su backing band The Voidz dieron un alto show presentando temas de su primer y único disco en solitario y también temas nuevos que sonaron muy pero muy bien.

Nos dimos cuenta rápido que estaba entonado el Shulian, era un ka’u alegre que agradeció a chilenos en vez de argentinos, a los primeros abucheos se dio cuenta que la cagó pero con humor y su sonrisa drogona logra salir de esa siendo amado. Con remera de Misfits y campera de cuero saturaba los parlantes gritando en cada tema, dándole un aire garage a sus canciones synthpoperas.

Así fue como “River of Brakelights” y “11th Dimension” resultaron ser los picos altos de su presentación pero se quedaron cortitos cuando se escucharon los primeros acordes de “Reptilia”, ahí nos fuimos todos a la mierda.

Lorde

Entre las 6 y las 7 de la tarde del Día 1 me tocaba una de las decisiones más complicadas. Tenía que elegir a quien ver entre dos actos que no eran de mi devoción, Imagine Dragons y Lorde. Me decidí por la última porque quería saber qué lo que tanto hacía esta nena que la gente la endiosa tanto. Aunque ahora que pienso, no fue tan difícil mi elección, a Imagine Dragons no los veía ni a palos.

Lorde en Argentina

Cara de orgasmo permanente. Foto: Diego Fioravanti

Entonces se subió esta chica, me saque todos los prejuicios que tenía sobre ella para hacerlo más llevadero y así resultó mejor de lo que esperaba. Más que ella misma y su tremenda voz, lo que me gustó de su show fue la instrumentación que llevaba por detrás. En sus discos me parece como muy frío todo pero en vivo es otra la historia, se crea una atmósfera de intimidad que pocos artistas logran. Esta perrita convulsionante fue la gran sorpresa del primer día.

Phoenix

Ya entrada la noche antes que Lorde acabe su presentación, nos abrimos de ella no por mala sino para tener un buen lugar en el siguiente espectáculo que se iba a dar en el escenario de al lado, Phoenix. La agrupación francesa tuvo un crecimiento de popularidad meteórico en menos de cinco años, ya había visto por streaming como eran sus shows y me costaba un poco comprender los méritos conseguidos por la banda de Thomas Mars (aparte de haberle dado vuelta a Sofia Coppola), hasta que abren con “Entertainment”, ahí entendí todo.

La fuerza de sus canciones se intensifica de forma sobrenatural llevándolos al vivo, Thomas oficia como el curador de esa alegría pura que chorrea esa conexión entre su banda y el público. Llega un momento dado del show en el que Mars se acuesta en el escenario y deja que los demás hagan el trabajo hipnótico con “Love Like a Sunset”, fabulosa pieza instrumental extraída de Wolfgang Amadeus Phoenix.

En el show que dio Phoenix no hubo un solo punto bajo. El escepticismo que tenía sobre el éxito de estos parisinos fue sellado y sepultado hasta el núcleo de la Tierra cuando lo vi a Thomas nadando en la marea de público extasiado sobre el final de “Rome”. Hasta allí fueron el mejor show de la noche pero el día todavía no acababa…

Nine Inch Nails

A las 8 y media de la noche migraba al Mainstage 2 donde iba a cumplir otro sueño más en mi vida terrenal: ver a Nine Inch Nails en vivo, más específicamente a la eminencia de Trent Reznor, una de las mentes más transgresoras de la mal llamada “industria” musical.

Habrá sido la hora y media más frenética que tuve en la vida y lo caro que pague por meterme al pogo de esto valió la puta pena. A pesar de no haber traído toda su maquinaria audiovisual con la que vienen girando por el mundo, paliaron con un setlist que te iba desmenuzando la nuca progresivamente.

“A Warm Place” abría pacíficamente el maremoto de densidad que se venía después con “Somewhat Damaged” y “Wish” que desata la ira encolerizada de cualquiera, esta rabia agarró al mismo Reznor en pleno toque que tira su guitarra al aire y la estrella violentamente contra el suelo para el delirio de las bestias.

Gracias a las entidades que suben shows completos a Youtube. El cielo ya es de ustedes.

NIN en vivo es como un sube y baja epiléptico, luego de ese fulminante inicio se vendría un poco de paz a continuación al escuchar los primeros latidos de “Me, I’m Not” que no dura lo suficiente como para poder recuperarte del agite que vendrá sin compasión con “Survivalism” y “March of the Pigs”.

Mirándolo en reversa y repasando el orden de los temas que los tocaron, hasta parece un teatro dividido en actos lo que hicieron estos muchachos. El capítulo de oscuridad asfixiante se vino luego con “Sanctified”, la disco industrial (?) “Disappointed” y la enfermiza “Came Back Haunted”. A Trent se lo ve tan compenetrado en lo que hace que parece olvidarse que está frente a una audiencia de más de 50 mil personas, siempre atento a todos los preparativos que se requieren para la siguiente canción, no suelta más que un par de “thank you” y tampoco hacía falta más.

Una de las gemas que no esperaba escuchar fue “The Great Destroyer”, esa bomba en forma de track con un solo de sintetizador abrumador y “Hand Covers Bruise”, pequeña composición creada por Trent y su cuate Atticus Ross para el soundtrack de la película The Social Network. Estos también sirvieron para recuperarse de la molida previa sufrida con “Gave Up”.

La finalísima se vino con los clásicos de clásicos, “The Hand That Feeds” y los últimos pogos en “Head Like a Hole”, el tema más quilombero de aquel primer álbum de estudio que sacaba NIN allá por 1989. Después de la tempestad se vino la calma con “Hurt” a medio milímetro de dejarlo sin voz a Reznor por el nudo en la garganta que provoca cantar esa canción con tanto sentimiento. Con esa imagen mental despedí a uno de mis ídolos personales.

Arcade Fire

El grupo que prometía arrancar aún mayores emociones se presentaba en el escenario principal para cerrar este día de ensueño. Arcade Fire daban su primera presentación en suelo curepa y lo que se esperaba de ellos era bastante al ponerlos como cabeza de cartel.

El inicio de su show fue con la irrupción en escena de la banda de cabezones llamada The Reflektors que al toque empezaron a tocar “Rebellion (Lies)”, allí aparece Win Butler quien apareció interrumpiendo con un “What the fuck is this?! ¡¿qué es esto?!” y se revela que el que se escondía como el líder de los cabezones era el Shulian que seguía jodiendo las bolas por ahí. Lo echan a patadas y empieza el espectáculo de nuestras vidas.

Por años luz lo mejor del Lollapalooza fue Arcade Fire, una de las bandas que en la actualidad están poniendo la vara más alta en cuanto a calidad musical. Decir que fue perfecto queda en la redundancia, el sonido fue perfecto, el clima era grandioso, la noche era nuestra. Un sueño hecho realidad. Sonaba “Normal Person”. Despertar. Sentir.

Arcade Fire en Argentina

Júbilo. (qué cualquiera me parecen los epígrafes de una sola palabra) Foto de Tomás Correa

Le seguía “Rebellion (Lies)” y entre cada LIES! LIES! Iba avanzando cada vez más hacia el escenario para ver si había posibilidad de tocarlos, ¿estaba pasando de verdad? Bueno, no me pasaban esos pensamientos pelotudos por la cabeza en ese momento, los quería ver bien de cerca y ya. Había que meter un poco de relato existencial nada más (?).

Hasta su cuasi reggaeton “Flashbulb Eyes” se escuchó grandioso, mi debilidad fueron absolutamente todas las canciones sacadas de Funeral, aquel increíble álbum debut que todo ser humano debería escuchar antes de partir a otra vida. Le seguía “Neighborhood #3 (Power Out)” para sumar un orgasmo auditivo más a la serie maratónica que ya estaba teniendo ese día y lo enganchan con “The Suburbs” encima. No presencie hasta ahora un grupo que le haga cosquillas así tan descaradamente a mi corazón.

Un listado de canciones memorables que incluyó “It’s Never Over (Oh Orpheus)” y “Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)” para que la Régine se luzca arengando con cintas fluorescentes en ambas manos y bailando tan aniñada le puso su toque mágico a la velada.

Para “Afterlife” el pirí volvía a invadirme por todo el cuerpo. Pocas canciones acerca de la muerte se escucharon tan dulces como esta a lo largo de la historia y en vivo es una celebración total. En “Here Comes the Night Time” largaron todo el confeti para ilustrar mejor lo que se estaba viviendo, una fiesta insuperable.

Nada iba a interrumpir este festejo, ni siquiera esas pelotas gigantes que tiraban las marcas para que el público juegue con ellas durante el concierto. Es más, Win se erigió como el dios del lugar al pedir que le pasen los globos para pincharlos el mismo. Con la punta de su micrófono desinfla una en medio de “Reflektor” diciendo “fuck Sushi Club” (marca a la que pertenecía la pelota).

Mi cuerpo y mente ya estaban listos para “Wake Up” el tema final, con el que siempre despiden todos sus recitales y el que te deja la sensación de que viviste algo único, el que me llegó hasta la médula al punto de soltar involuntariamente unas lágrimas. Tanta intensidad encapsulada en una canción. ¿Cómo será la vida después de esta experiencia? Y no tan buena, esperamos el micro hasta las 5 de la matina para volver a nuestro hospedaje con las espaldas y pies reventados, pero nada nos quita lo bailado.

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Sobre el autor

Anti fair play. Dona textos en Rock en Paraguay, The Ventan y en la revista La Factory. Seguile en Twitter, está como @vidaldel92, de vez en cuando suele decir cosas súper interesantes que te van a cambiar la vida.



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