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TV Bojack Horseman

Publicado el 02/09/2014 | por Vidal D.

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BoJack Horseman: pea che kavaju

Los de Netflix son los que están entendiendo mejor que nadie la forma en que la gente anda viendo la tele en estos tiempos donde ya nadie ve la tele. Al tener un éxito abrumador en todos los sentidos con House of Cards y Orange is the New Black, ahora van por más y estrenan su primera serie animada, BoJack Horseman.

El dibujito (me siento tu mamá al decir “dibujito”) es una inteligente sitcom que me vendió de una desde su premisa: trata sobre un caballo parlante que fue una estrella de TV en los 90s donde tenía el protagónico en una serie llamada Horsin’ Around, y actualmente es un fracasado que vive en una mansión de Hollywood con vista a la playa. Algo así como el papel que tenía Charlie Sheen en Two and a Half Men. Bojack tratará de obtener notoriedad pública, para ello le acompaña a todos lados una escritora llamada Diane que escribirá el libro autobiográfico del equino.

Al ver el primer episodio me topé con un interesante mundillo de animalitos que caminan en dos patas y conviven con los humanos, así como en Dragon Ball (?). Empezando por Todd, el huésped de Bojack que es un vago del cual no se sabe muy bien cómo fue a parar hasta ahí, lo que se conoce de él es que en su pasado trabajó como dealer de un cartel mexicano. La misma profesión que llegó a tener el personaje de Aaron Paul en Breaking Bad, que por supuesto no es coincidencia que haga la voz de Todd ya que también es productor ejecutivo del show.

Sería una combinación bien balanceada entre Ugly Americans y Bob’s Burgers, ya que el humor y los temas que tocan son tan actuales (meten nio chistes sobre Buzzfeed) e irreverentes (dosis un poco excedente de chistes negros y palabrotas), y de paso con una crítica sin asco de la sociedad, la farándula y todo lo que eso rodea. Ya en el segundo episodio le dan con un caño al falso patriotismo yanqui y en el tercero le entran directo al tobillo a las celebridades loquitas como Miley Cyrus que buscan llamar la atención del mundo con su autodestrucción. Al principio te va a parecer una serie parecida a 1001 cosas que ya viste antes, pero por la mitad de la temporada podes llegar a afirmar que estás en presencia de un producto verdaderamente único… o no, pero al menos sumamente entretenido.

Es de admirar el diseño artístico y emocional de sus personajes que sufren de una entrañable humanidad, lo simpático es que en el correr de los capítulos te vas dando cuenta que los más humanos terminan siendo los más animales (?) de la serie. Una ironía perfectamente colocada por parte de sus creadores que ya están preparando una segunda temporada, cosa muy loca sabiendo que la serie se estrenó hace apenas dos semanas.

Y como ya les dije al principio, los de Netflix la tienen clarísima, ya que cuando hablamos de “estreno” estamos refiriéndonos a que TODOS los episodios de la temporada ya podían verse ese mismo día de un tirón. Por supuesto que saben que te encanta hacer maratones de series en tu casa y sólo por leerte la mente ya se merecen un Emmy estos muchachos.

Otra buena evidencia de que invirtieron buena platita en este proyecto cómico que merece toda tu atención es su música. El tema de la brillante secuencia inicial está a cargo de Patrick Carney, el feroz batero de The Black Keys y la canción que pasan mientras las letritas caen hacia el final es obra de Grouplove.

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Sobre el autor

Anti fair play. Dona textos en Rock en Paraguay, The Ventan y en la revista La Factory. Seguile en Twitter, está como @vidaldel92, de vez en cuando suele decir cosas súper interesantes que te van a cambiar la vida.



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